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Instrucciones para elegir en un picado

Cuando un grupo de amigos no enrolados en ningún equipo se reúnen para jugar, tiene lugar una emocionante ceremonia destinada a establecer quienes integraran los dos bandos. Generalmente dos jugadores se enfrentan en un sorteo o pisada y luego cada uno de ellos elige alternadamente a sus futuros compañeros. Se supone que los más diestros serán elegidos en los primeros turnos, quedando para el final los troncos. Pocos han reparado en el contenido dramático de estos lances. El hombre que esta esperando ser elegido vive una situación que rara vez se da en la vida. Sabrá de un modo brutal y exacto en que medida lo aceptan o lo rechazan. Sin eufemismos, conocerá su verdadera posición en el grupo. A lo largo de los años, muchos futbolistas advertirán su decadencia, conforme su elección sea cada vez mas demorada.
Manuel Mandeb, que casi siempre oficiaba de elector, observó que sus decisiones no siempre recaían sobre los más hábiles. En un principio se creyó poseedor de vaya a saber que sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían ciertas cualidades.
Pero un día comprendió que lo que en verdad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía a los que estaban mas cerca de su corazón, aunque no fueran tan capaces.
El criterio de Mandeb parece apenas sentimental, pero es también estratégico. Uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán. Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, mas vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables.

Alejandro Dolina

Normal

La palabra normal es la más fea de la lengua española.

NORMAL: más alla de que empiece con la palabra no (lo cual ya es un muy mal presagio, puesto que indica una imposibilidad para realizar algo) tiene dos sílabas: NOR hace referencia al norte, a la búsqueda de un norte, un camino. Se puede inferir sin que sea necesario demasiado análisis que la gente normal busca un camino. La segunda sílaba es MAL, lo que certifica que las personas normales están buscando mal el norte, es decir que buscan los caminos erróneamente. En realidad la definición más acorde a normal es la siguiente: Persona que no busca los caminos.

Nada más triste que una persona normal.

La gente normal no escribe, no pinta, no dibuja, no lee, no mira, no huele.

La gente normal no se sienta a ver el amanecer ni pueden disfrutar de la calma de un río.

La gente normal es tan normal que no puede hablar sin antes decir hola.

A la gente normal cuando le preguntan como anda siempre contesta que todo bien.

La gente normal es aquella a la que idolatra el poder. La gente normal es la que calla, la que silencia, la que otorga, la que no se queja, la que no protesta.

La gente normal ve pero no observa.

La gente normal escapa de las olas.

Las personas normales nunca fracasan, pero mueren de frustración.

A la gente normal le da vergüenza llorar.

La gente normal duerme pero no sueña, no vaya a ser cosa de que ande perdiendo el tiempo con cosas que nunca sucederán.

La gente normal, apenas se siente distinta, se asusta e intenta por todos sus medios alcanzar la normalidad. El objetivo en sus vidas es conseguir ser normales, lo que demuestra en ellos un faltante absoluto de utopías.

Cada vez hay más personas normales, pero están desapareciendo: porque existen cuando son divisadas por otros, y cada vez son menos los que pueden distinguirlas.

 

de Pablito Bruetman (publicado sin su permiso)

Las siete trompetas del Apocalipsis

Los siete ángeles que tenían las siete trompetas se aparejaron para tocar. Y el primer ángel tocó la trompeta y fueron hechos el granizo y el fuego, mezclado con sangre, y fueron arrojados a la tierra; y la tercera parte de lo árboles fue quemada, y quemose toda la hierba verde.

Y el segundo ángel tocó la trompeta y la tercera parte de la mar se tornó sangre, y murió la tercera parte de las criaturas y todos aquellos que andaban en navíos perecieron.

El tercer ángel hizo sonar su trompeta y le gente comenzó a escupir sobre sus propios brazos y enrejó sus ventanas. Y el primer ruido que escucharon todas las mañanas fue la voz de Chiche Gelblum y a partir de ahí el día era nada más que sufrimiento.

Y el cuarto ángel tocó la trompeta y el cielo se abrió en dos y se vació de estrellas. Hordas de psicólogos lacanianos vinieron a la tierra. Y los hombres pedían la muerte pero no se la concedían y por cinco meses los atormentaron.

El quinto ángel tocó su trompeta y las mujeres histéricas se multiplicaron diez veces. Y Laura habló y habló a todos los hombres de la tierra pero ningún de ellos pudo entender qué era lo que quería. Las impresoras dejaron de funcionar y los mensajes de texto dejaron de llegar a sus destinos. El cielo clamó como cuando un león ruge, y cuando hubo clamado, siete truenos hablaron sus voces. Y todos los hombres de la tierra se convirtieron en eyaculadores precoces.

Y miré el cielo y observé al cuarto ángel volar y dije: Ay de los que morirán en la tierra, ay de los que quedarán vivos arrastrándose, ay de los que serán perseguidos por sus obsesiones e intentarán alcanzar la perfección. Ay de nosotros piadoso ángel, piadoso eres si puedes ver la bondad que todavía hay en la tierra, pues si eliges hacer caso omiso de ella no eres digno de tu alas. A lo que el cuarto ángel contestó: chúpame la pija.

Y entonces el quinto ángel tocó la trompeta y las madres les exigieron a sus hijos relatar detalladamente sus últimos 7 años de vida. Y los enanos de jardín se rebelaron y se fueron corriendo con todas las flores que cabían en sus manos. Y todos los hombres perdieron su cabello. La merienda fue cancelada, Mauricio Macri fue elegido presidente y a Carlos Menem le fue concedida la eternidad.

El sexto ángel tocó su trompeta y un tercio de la población murió a causa de las plagas. Un tercio del día dejó de ser iluminado y la luna ya no iluminó un tercio de la noche. Y las vacas se rebelaron y corrieron hacia donde los enanos de jardín habían hecho su refugio y les comieron todas sus flores. Y todas las mujeres se transformaron en telemarketers y todos los hombres en cadetes. Los más pecadores tuvieron que hacer colas en los bancos hasta el fin de sus días. Y el mundo se plagó de estadounidenses.

Y el séptimo ángel tocó la trompeta. Y la oscuridad y el silencio.
 
s.

Un caso muy particular

Hace tres meses nos tocó realizar una autopsia particularmente extraña. Al practicar la disección sobre la caja craneana de un hombre, la hallamos carente de todo rastro del órgano cerebral y rellena, en cambio, de palabras ajenas. Pudimos encontrar, dentro de la cavidad craneal, elementos extraños que luego de los correspondientes análisis pudimos calificar como sugerencias, recomendaciones y  propuestas. A su vez pudimos clasificarlas según su ubicación: mientras que algunas se encontraban en la parte superior del hemisferio derecho, marcadas y resaltadas con color verde, otras se encontraban en la zona cercana al tronco del encéfalo, debajo de un cartel que indicaba con letras rojas SIN FALTA.

La opinión pública se ha conmovido por este descubrimiento, y aún no sale de su asombro. Yo también quedé sorprendido, pero ahora, más tranquilo, me doy cuenta que lejos está de ser una rareza. El hombre tenía veinticinco años de edad, tiempo suficiente para haber escuchado toda clase de propuestas, opiniones y conjeturas respecto al curso que debía seguir su vida. Como han descubierto recientemente científicos estadounidenses de la Universidad de California, estos tipos particulares de ideas, palabras, guiños y sensaciones, no se ubican pasivamente en el cerebro sino que lo corroen lenta pero decididamente, ya que, como es obvio, nuestra cavidad craneal tiene un espacio limitado. Aunque este es el primer caso en que se logra comprobar, seguramente no será el último.

Es importante aclarar que nada tuvo que ver el vaciamiento cerebral con la muerte del hombre. Aunque aún no pudimos realizar las pruebas correspondientes, está practicamente confirmado que la vida en personas carentes de materia gris continúa normalmente, y suele pasar desapercibida en la mayoría de los casos. La muerte del hombre se debió, en cambio, a una intoxicación provocada por la ingesta de pescado en mal estado.

Luego de realizada la autopsia se le ha iniciado un juicio al restaurante donde el hombre ingirió su última comida. Los dueños del mismo alegan que no pueden ser condenados debido a que el hombre, al carecer de toda actividad cerebral no era más que un ente ambulante carente de vida. Así, intentan llevar la investigación hacia otro lado, y apuntan principalmente a los padres y amigos de la víctima, y al canal 4, al cual el hombre le dedicaba más de tres horas diarias.

La polémica se ha desatado y en todos los bares de la ciudad se comentan y discuten las novedades del juicio. El juez ha llamado a declarar a todas las autoridades del canal 4, que se negaron a prestar declaración. También a sus profesores universitarios, que utilizaron un argumento en común: a pesar de participar activamente en las clases y haber obtenido buenas calificaciones, se notaba a las luces que el hombre siempre fue un imbécil, en un grado aún mayor que la común de los alumnos. El psicólogo de la víctima también prestó declaración. El terapeuta expresó que, en los siete años en que lo trató, el hombre jamás se dignó a expresar una sola idea coherente. “Era evidente que el pobre ya solo se expresaba con las palabras que ahora rebotaban tontamente en su vacía cabeza”, le dijo al juez. “Yo imaginaba que carecía de algo, pero sinceramente me sorprendió escuchar la noticia” concluyó.

Finalmente declararon los principales acusados: sus familiares más cercanos. Los mismos se defendieron diciendo que la victima constantemente les solicitaba consejos. Frente a esta desesperante situación, comentó el padre, no encontrábamos otra solución que indicarle el camino. El fallo se dará a conocer mañana pero todo indica que no habrá ningún imputado, sino que la causa será caratulada como un caso de suicidio.  

 
s.

La Oveja negra

La oveja negra

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.

Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en los sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

Augusto Monterroso 

Primera vez

 

Es la mañana de un domingo de verano. Junto con mi mamá subo a saludar a Alcira, una viejita muy amable que vive en el primer piso. Mi mamá charla con ella y mientras mastico un caramelo que me regaló recorro el oscuro departamento. Alcira tiene cerrada la persiana aunque es un día hermoso. Cuadros feos y tristes adornan las paredes y en los muebles observo los portarretratos, en donde aparece junto a una familia que nunca vi. Un escritorio negro, viejo y gastado, que no hace juego con el resto de los muebles, llama mi atención. No es el escritorio sino lo que hay sobre él. Me acerco sigilosamente. Allí, en el centro, se encuentra una piña gigante. Una piña muchísimo pero muchísimo más grande de las que juntamos con mi papa cuidadosamente antes de cada asado. Trato de imaginar el árbol que sostenía una piña así, más grande que una cabeza. Esta piña monumental alcanzaría para iniciar el fuego de cuatro asados. Me da bronca no haber conseguido alguna tan magnífica, si lo hubiera hecho, mi papa me hubiera abrazado contento y orgulloso, me levantaría en andas y me daría un beso.

Me acerco deslumbrado al escritorio. Mi mamá sigue hablando con la viejita. Tomo la piña con las dos manos y la coloco detrás de mi espalda. Mi mamá y Alcira dejan de hablar y me miran. La piña es realmente grande y se me hace difícil de esconder. La adrenalina aumenta pero disimulo tranquilidad. ¿Santi, qué tenés ahí atrás? Le contesto seguro que no tengo nada. La viejita me observa con una sonrisa. Yo la miro con cara de niño bueno, con las manos detrás de la espalda. Las dos me miran en silencio, casi riéndose, y ya no parecen dispuestas a retomar la charla. Giro y me echo a correr por el pasillo. Santiii, escucho que gritan pero acelero. Bajo las escaleras, abro la puerta del departamento y entro a casa. En el jardín, al lado de la parrilla, está mi papa. “!Mirá, papá, mirá lo que encontré!”. Él sonríe. “Guau, que grande”, me dice. Escucho que la puerta del departamento se vuelve a abrir. “Me tengo que ir, papá”, y voy  corriendo a esconderme debajo de la cama.

 

 

Chau Negro

Hoy murió Roberto "El Negro" Fontanarrosa, un genio. Si pueden léanlo, porque es buenisimo, especialmente sus libros de cuentos. A principio de año tuve que dar un final, y, como la materia no me gustaba mucho, se me ocurrió preparar como tema "Fontanarrosa y la cultura popular". La verdad que no tenía mucho que ver con la materia, así que me saqué un cuatro, pero qué bien que la pasé estudiando...

Siempre quise poner algún cuento de él pero son medio largos, así que elegí esta entrevista a un autor de aforismos, que obviamente es un personaje inventado por él. (Por las dudas aclaro la definición de aforismo: "breve máxima que expresa una norma de vida o una sentencia filosófica"). Los dejo con el Negro.




Aforismos de Ernesto Esteban Etchenique

(Extraído de un reportaje de la revista "Recua")


En el rostro de Ernesto Esteban Etchenique siempre campea una sonrisa de beatitud. Es un hombre sencillo, al punto que sería difícil reconocer en él al autor de tantas y tantas frases maravillosas, pletóricas de intención y sabiduría. Ernesto Esteban Etchenique es, por sobre todas las cosas, un hombre sensible. Sus ojos se llenan de lágrimas con una facilidad conmovedora. El simple hecho de contemplar una puesta de sol, el vuelo de un ave, el alejarse de un ómnibus o bien, la sombra de una guía telefónica proyectada sobre una pared, obtiene el milagro, repetido milagro, de que sus pupilas se empañen y sus labios se vean estremecidos ante la inminencia del llanto.

“A veces pienso que mi audacia no tiene límites —nos sonríe, pícaro— Con mis aforismos, con mis humildes aforismos, no es mucho lo que pretendo. Es mi intención, tan sólo, brindar a mi semejante, al ser humano, la llave que le permita acceder al Esclarecimiento Definitivo. A la Verdad Eterna.”

Y para ello, Ernesto Esteban Etchenique ha elegido uno de los rumbos más difíciles y sacrificados: el del cultivo de los aforismos. Ese permanente afán de captar lo medular, de resumir en dos palabras, en tres a lo sumo, en cinco si hacen falta, el inmenso y complejo sentido de la Vida. “Yo entiendo que no es fácil para el lector común —reconoce— llegar a captar, en frases tan concisas, tan primarias, ese contenido que abre ventanas, que agranda horizontes...”

Ernesto Esteban Etchenique no puede continuar. Un acceso de llanto lo dobla sobre sí mismo. Comprendemos que no será posible continuar la entrevista con el literato. No sólo deberíamos vencer su particular introspección, su resistencia a hablar sobre su persona y su obra, sino que, ahora, lo advertimos transido ante la emoción que le produce la visión de las pilas de nuestro grabador. "Recuerdan, y olvidan que recuerdan", nos ha regalado.

Debemos buscar nuevos rumbos para nuestra nota y Angelita, su compañera de toda la vida, su mujer-novia-madre, es quien acepta aportar una anécdota que colaborará a que el lector de "Recua" pueda formarse una imagen más precisa y total de Ernesto Esteban Etchenique.

"Conocí a Ernesto en una Feria del Libro —nos relata con una voz que descubre su emoción— allá por el año 45. A pesar de que él era aún muy joven, yo ya sabía de su fama y de su talento. Aun así, pese a mi proverbial timidez, reuní valor, todavía no puedo entender cómo, y me decidí a hablarle. Recuerdo que recurrí a una excusa tonta: le pregunté, fingiendo ser redactora de una revista estudiantil, qué pensamiento, qué conclusión le motivaba la feria, aquel ámbito de erudición y cultura. Ernesto me miró, recuerdo, y por largo tiempo no contestó. Sin duda, estaba buscando en su cerebro aquella frase justa, sin aditamento ninguno, aquellas pocas palabras que reflejaran plenamente en una reflexión exacta toda esa cosmogonía literaria. Me acuerdo que me hizo un gesto para que yo aguardara, luego tomó un lápiz y en un pequeño papelito escribió dos palabras, sólo dos palabras. Dobló el papelito y, siempre sin decir nada, me lo dio. Yo me fui a mi casa, apretando ese papelito en un puño como quien aprieta un tesoro, sin atreverme a abrirlo. Ya en la soledad de mi pieza, abrí el papel y decía: "Estoy afónico". Allí comprendí que aquel hombre maravilloso necesitaba de alguien que le tejiese una bufanda.

Aforismos de Ernesto Esteban Etchenique

· Aquel que ha perdido una oreja no desea aros

· Si tu mejor amigo te incrusta un puñal en la espalda... desconfía de su amistad.

· Aquel que ha tocado el cielo con las manos... ¿cuánto medía?

· A veces es preferible una sonrisa a un salibazo en el rostro.

· Decimos: "Haz como la hormiga, que trabaja todo el día." ¡No sabemos cuán jóvenes mueren!

· En el mundo hay Bondad y Maldad. Justicia e Injusticia. Arboles y tortugas. Hay muchas cosas.

· Reparad en ese pato que corre. Reparad en aquel corderito que trisca. Reparad esa cerca que huyen los animalitos.

· Se aprende más en la derrota que en la victoria, pero… ¡prefiero esa ignorancia!

· El árbol se ríe del hacha. Así le va.

· Lo llamaron científico, estadista y pensador. Pero nunca fue tan feliz como cuando lo llamaron "Bichi"

· Para el Sabio no existe la riqueza. Para el Virtuoso no existe el poder. Y para el Poderoso no existen ni el Sabio ni el Virtuoso.

· Se puede hacer una armadura con papel. Pero no te pelees.

· Cuando el tacto vale más que el sentimiento, la amistad de la orgía no es sincera.

· Una palabra puede herir. Pero un martillazo es feroz.

 

 

Chau Negro, y gracias.


El derecho al delirio


En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero jamás proclamaron el derecho de soñar. ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible: el aire estará limpio de todo veneno; en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros; la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor; el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas; la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar; se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás; en ningún país irán presos los muchachos que se niegan a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo; los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas; los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas; se dejará de creer que la solemnidad es una virtud; la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero; nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene; la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra; la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos; nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión; los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle; los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos; la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla; la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla; la Santa Madre Iglesia corregirá las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará “festejarás el cuerpo”; también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado: "Amarás a la naturaleza, de la que formas parte"; la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; y en este mundo, chambón y jodido, cada día será vivido como si fuera el primero y cada noche como si fuera la última.

Eduardo Galeano

Medianeras

Para los que aburridos cuelgo los links de un corto: Medianeras, de Gustavo Taretto. Esta dividido en 3 partes, en total son 24 min, no se guíen por el titulo ni por los primeros 3 min, no es un documental de arquitectura.
 
 
 
 
 

 

 

Espantapájaros Nº 8 (Oliverio Girondo, 1932)

 
 
Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades

Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que me es imposible lograr un momento de tregua, de descanso. Imposible además saber cuál es la verdadera. ¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo todas estas personalidades inconfesables? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pervertido que ni siquiera tuvo el coraje de realizarse, o con ese cretinoide de sonrisa impuesta? 
 
Ya que no puedo ignorar sus existencias, quisiera por lo menos obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de un egoísmo... de una falta de tacto... Hasta las personalidades más insignificantes se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de consentir, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Ni bien aquella desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.

Mi vida resulta así una concepción de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.
 
 
Oliverio Girondo
 

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Pipetywrote:
Estan chulos los textos. Hacen reflexionar...algo difícil de encontrar por estos lares.
Bsss 
22 Sept.

El genio detrás de Bush